Dedicado a todas mis mujeres, ninguna es una bruja pero todas son mágicas.
--
Al despertar Damián miró raudo el móvil. Última conexión durante la madrugada. Nada.
La noche anterior había sido inolvidable. Conoció a una chica, Lara, mágica. Qué sonrisa, qué mirada, qué clase al moverse, qué manera de hablar de todo. Se pasaron la noche bailando, bebiendo, charlando. Caminaron durante lo que parecieron horas.
La niebla ocultó el beso que se dieron cuando el sol estaba a punto de despuntar en un lugar no demasiado lejano. Ella sabía que se iba a quedar prendado, le dio todo lo que él necesitaba para querer más. Tras ese atisbo de pasión y dejarse tocar el culo huyó en un taxi habiendo intercambiado el WhatsApp.
A media mañana Damián dudaba entre escribir primero y parecer atento o hacerse el duro.
Optó por escribir. “Buenos días ojos de bruja, ¿qué tal?”. Check. Doble Check. No se puso azul. Estaría durmiendo.
Pasaron las horas y se encontraba tenso, emocionado, embriagado. Intentó comer algo pero no tenía hambre. Desaprovechó una pizza en el microondas de la que se comió sólo dos trozos. El resto la disfrutó Kan, su viejo bóxer.
Mientras el perro se relamía, Damián le habló.
- Es curioso… Kan, lo único que no le gustó de mi fuiste tú… chucho pulgoso. Como me jodas este polvo te corto esas pelotas gordas que te cuelgan.
Se pasó el día pensando en ella, recordando cada gesto, cada palabra, cada mirada. Recordó su piel pálida, sus manos suaves, sus labios carnosos, su nariz recta, su larga melena negra en la que el flequillo le vencía a un lado. Recordó su lunar cerca de la comisura del labio. Recordó su cintura fina, recordó cómo su ombligo asomó un par de veces entre los vaqueros y la camiseta negra en algún contoneo de baile. Recordó sus altas botas. Recordó la sensación de notar su lengua buscándole, sus manos recorriéndole y colándose en su pantalón. Recordó sus ojos y, finalmente, recordó su sonrisa. No quería olvidar nada de aquella noche que le supo a poco.
Ya era por la tarde y ella seguía sin dar señales de vida. Estaba perdiendo la cabeza. Contempló varias veces la opción de llamarla pero la desechó. No quería parecer desesperado a pesar de que lo estuviera.
Cuando el sol empezó a caer el sonido de su mensaje se perdió entre una conversación que mantenía con su grupo de amigotes mientras juagaba a la Play.
- ¡Hola guapo! Yo muy bien, ¿y tú? ¡Has madrugado un montón y yo me he pasado el día durmiendo!
- Yo bien, he aprovechado para hacer cosas en casa. – mintió.
- Pues yo como una ceporra en la cama todo el día.
- Bueno, ahí seguro que no se está mal.
- ¿Qué has hecho?
- Nada interesante, todo cosas aburridas.
- Bueno, ya has hecho más que yo. JAJAJA
- Sí, eso sí. Bueno… hemos comido pizza.
- ¿Hemos? ¿Quiénes?
“Nunca falla, eh. ¿Estás celosilla?”
- Kan y yo.
- ¿Kan era tu perro?
- Sí. [image]
La foto era la de su perro durmiendo en el sofá, con la cabeza apoyada en sus piernas. Se veía el plato vacío con algún borde de pizza mordisqueado y la tele de fondo en la que aparecía en pausa un videojuego de vaqueros.
- ¡Qué grande es!
“Grande tengo otra cosa.”
- Sí, es muy grande y viejo. Debe de tener como 200 años.
- Qué bueno, una pizza, ¿de qué era?
- Barbacoa.
- ¡Ñam! ¡Mi favorita!
“Yo sí que te comía a ti.”
- Es también mi favorita. ¿Qué haces?
- Nada, sigo en la cama tirada. ¿Qué planes tienes hoy?
- Mis planes dependen de ti, bonita.
- Pues decidido. A qué hora nos vemos. ¿Quedamos para cenar? Tengo hambre.
“Normal, te has pasado el día durmiendo… ya te quito yo el hambre a mi manera.”
- Vale. ¿Quedamos por mi zona? Hay algunos sitios chulos. ¿Alguna preferencia o te dejas sorprender?
- ¡Sorpréndeme! Y puede que te sorprenda yo a ti también ;)
“Vas a flipar, morena, me estás poniendo cachondo.”
- ¿Sí? ¿Y cómo?
- Si te lo cuento deja de ser sorpresa, bribón.
- Va, dame una pista.
- Dame una pista tú sobre dónde me vas a llevar.
- Mmm… vale, pista por pista. Te voy a llevar a un sitio donde comerás picante.
- ¿Mexicano? ¡Me gusta!
“En realidad no pensaba en mexicano, pero si le gusta…”
- Las pillas al vuelo, ¿eh?
- No lo sabes tú bien.
- JAJAJA. Va, te toca.
- ¿Quién me toca? ¡Si estoy sola!
- No te hagas la tonta. Quiero mi pista.
- Ah, vale, ya se me había olvidado jijiji
“Sí claro, a ver si te crees que no sé que intentas jugar conmigo”.
- Y voy yo y me lo creo.
- Es verdad. Estoy medio dormida porque me acabo de levantar. ¿Alguien que me haga el desayuno?
- Bueno… si quieres que te lo haga, te lo hago, y arreglamos del tirón tu hambre y tu soledad. Pero antes suelta pista.
- Bueno, la pista es una pregunta. ¿Falda o pantalón?
- JAJAJAJA ayer ya fue pantalón ;)
- ¿Eso significa que falda?
- Chi ;)
- Goloso.
- Jugona.
- JA eso te gustaría. Que jugara más.
- Bueno, puede que sí, puede que no.
- Es que sí. Tú lo sabes y yo también. A ver si te crees que me la puedes pegar a mí, chico duro.
- No creo que pueda.
- ¿Ahora vas de víctima?
- ¿Lo soy?
- Lo serás.
- JAJAJAJA ya me va bien serlo ;)
- ¿Seguro?
- Siempre funciona, ir de víctima siempre funciona.
- ¿Te está funcionando?
- ¿Me está funcionando?
- Puede. Le cuestión no es ir o no de víctima, la cuestión es serlo.
“Es buena esta tía. Es buena… y está buenísima”
- Sales muy guapa en la foto de perfil.
- Pues ahora estoy horrible, estarías espantado si me vieras. Me tendré que tomar algún brebaje para mantener mi aspecto juvenil.
- Anda ya, si eres un bellezón. Mándame una foto para verte.
- JA eso es lo que quieres tú. Que te mande fotitos.
“Manda, manda, manda, mándame un par de fotos, y cuanto más enseñes mejor”
- Claro, has dicho que estás fea y no te creo. Quiero pruebas.
- Pero es que serían fotos… picantes… que siempre duermo con poca/ninguna ropa.
“¡Será guarra! Joder cómo me pone esta tía”.
- Bueno, eso yo no te lo he pedido.
- Ahí has estado bien. La pregunta es si las quieres.
- La pregunta es si las quieres mandar tú, guapa.
- [image]
La foto era un selfie en la cama hasta el pecho. Se podía vislumbrar que no llevaba nada más, al menos camiseta. No se le veía nada más pero dejaba lugar a la imaginación. Le mandaba un beso en la foto. Estaba desaliñada.
- ¡Joder! Pero si eres preciosa. ¿Qué decías del desayuno? ¿Te lo llevo?
- Luego estaré más guapa para ti, te lo prometo. ¿Desayuno a las 8 de la tarde? Unas 12 horas tarde, ¿no crees?
- Yo si quieres te lo llevo.
- No hace falta, tonto. ¿A qué hora quedamos? ¿Dónde?
- ¿Ahora? Donde estés. No hace falta que te vistas.
- JAJA vas un poco rápido, ¿no crees?
- Demasiado lento para lo que me gustaría.
- No te vayas a salir en una curva.
- Me quiero perder en tus curvas.
- Si te portas bien puede que algún día.
- Algún día… espero que pronto.
- Depende de cómo te portes.
- ¿Me estoy portando mal?
- No lo sé, ¿te estás portando mal?
- No, para nada. Estoy siendo muy bueno.
“jejeje… me voy a portar peor que mal. Te voy a dejar fina.”
- Entonces a qué hora quedamos, guapa.
- Propón.
- ¿10? ¿En Lavapiés?
- Ok, a las 10 en la parada del metro. Ciao guapo, me llaman.
- ¿Quién?
Damián no obtuvo respuesta.
- Un beso niña, hasta las 10.
“Joder… esta tía es la hostia”.
Eran las 8:10 tenía poco margen ya que además tenía que bajar a pasear al perro.
Tras volver de la calle con Kan se metió en la ducha, se masturbó pensando en Lara y se arregló. Vaqueros, botas, una camisa y una cazadora. Llegó puntual y perfumado a la cita.
A las 10:15 ella emergió desde el metro. Lo llenaba todo de luz. Llevaba una falda corta negra, medias oscuras, unos botines, una chaqueta gris y el pelo suelto. Subía meneando el bolso, el culo y la sonrisa ante la atenta mirada de los mirones de alrededor.
Ella le besó a él en la boca y le cogió la mano. Él pensaba ir más cauto, pero ya iba la cosa encarrilada. Se paró a mirarla.
- Estás preciosa.
- Gracias, tú también estás guapo.
- Eres preciosa.
Ella le besó de nuevo.
La velada transcurrió como era de esperar. La complicidad era latente en el ambiente, las sonrisas iban y venían y cualquier excusa era buena para cruzar un beso, o dos.
Al final él se insinuó. Ella se dejó. La invitó a subir a su piso a lo que ella protestó. Insistió. Ella volvió a rechazar su oferta. Dos cervezas después él volvió a insistir. Ella accedió. Tras abrir la puerta ella le empujó directamente sobre el sofá y se abalanzó a su boca. Lo último que él recuerda fue el chillido de su perro
Damián despertó y vio a Lara de pie, llena de sangre. Se sobresaltó pero su cuerpo no reaccionó. Movió la cabeza, que era lo único que respondía y analizó la habitación. Estaba todo lleno de sangre. La cabeza de Kan estaba cercenada de su cuerpo. Intentó gritar, sin éxito.
Damián alcanzó a ver su reflejo en el espejo del armario. Tenía el pecho abierto, que estaba completamente vacío. Tampoco parecía tener genitales. No tenía órganos y a pesar de ello se mantenía sorprendentemente vivo.
- ¡Hola guapo! Tranquilo, no te va a doler nada. En cuanto me vaya te volverás a quedar dormido, esta vez para siempre, lo siento. Va, tonto, sonríeme que ha sido bonito. Me llevo algunas cosas que necesito – y señaló una bolsa que parecía llena de cosas viscosas. – No las vas a necesitar más. – y señaló el vacío que reinaba en el pecho y vientre del chico. - También me llevo tu portátil. Puede que luego vuelva a por más cosas.
Le dio un suave beso en los labios. Damián estaba paralizado. La cama era una bañera de sangre. Intentó hablar… sin éxito de nuevo. A fin de cuentas no tenía pulmones.
Lara pudo ver su cara de pánico. Sonrió.
- Qué esperabas… las brujas siempre hemos sido malas. Además, tú mismo dijiste que te iba bien ser la víctima. Ciao bambino.
Y tras guiñarle un ojo salió volando por la ventana.
jueves, 26 de febrero de 2015
jueves, 22 de enero de 2015
¿Quién será?
Bajó los escalones de tres en tres a grandes zancadas descontroladas por la prisa. Su gesto de angustia daba a entender que se estaba jugando la vida, que cada segundo le valía, cada instante, cada suspiro. Con una mano apretaba contra su pecho una carpeta de la que sobresalían unos papeles que tendían a escapar por cada esquina, en realidad intentaba sujetar esos papeles con todas las partes del brazo, incluso con la barbilla. Con la otra mano rebuscaba en el bolsillo de su americana un T-50 para poder adentrarse en los dominios de las serpientes metálicas que reinan en nuestras vidas, en Barcelona.
Ante su situación le dejé pasar, me miró apenas un instante, de pasada, pero en el fondo sé que me estaba infinitamente agradecido. Metió su tarjeta en la ranura, pero apretó demasiado y la arrugó, la máquina se la escupió, la miró con desesperación y odio, le cambió el sentido y la volvió a meter, ahora el torno sí le dio paso, pero él fue demasiado rápido y chocó directamente contra la barra de hierro antes de desbloquearse. Su gesto, visto desde detrás, me dio a entender que se estaría acordando de sus muslos al menos un tiempo. En la segunda intentona sí pasó. Leyó las indicaciones de las vías y giró a la izquierda. Yo que entré justo detrás de él, seguí mi camino, contrario al suyo, y traté de imaginar qué cosa tan urgente le hacía ir tan descontrolado. Súbitamente me adelantó a toda prisa maldiciéndose por su error.
Corría un poco patizambo y descoordinado, sin duda por la bolsa que le colgaba del hombro que debía contener un portátil bastante pesado, los zapatos con la suela gastada tampoco le debían ayudar. Mi vista le perdió cuando el túnel del metro hizo su giro y oí el ruido del tren llegar. Yo no tenía ninguna intención de correr a pesar de tener algo de prisa, así que cogería el siguiente con la certeza de que ya no volvería a ver a aquel individuo. Me sorprendí al verle recogiendo un gran montón de papeles del suelo mientras una chica de unos catorce años se intentaba levantar. Le tendí la mano a la chica mientras aquel señor decía un escueto “Lo siento” y comenzaba una carrera de unos 15 metros hacia unas puertas abiertas que lanzaban su agonizante pitido. La puerta se le cerró en las narices. Por mucho que apretara el botón no conseguiría abrirla y el tren comenzó su monótono andar.
Le pegó una patada al suelo, maldijo en varios idiomas y se puso a mirar en la dirección contraria por donde había visto marcharse su esperanza de llegar a tiempo. Esperaba una luz y el tiempo le debió parecer una eternidad en la que miró infinitas veces el reloj de pulsera metálica que llevaba en la muñeca derecha. A los cuatro minutos las puertas de un nuevo gusano se abrieron y se adentró en el interior con una velocidad asombrosa sin esperar a que la gente saliera y desocupara el tren, con lo que se llevó más de una mirada recriminatoria. Cuando me acomodé en mi esquina decidí no abrir mi libro y le busqué con la mirada. Tras un enorme señor ataviado con un abrigo de cuero negro se encontraba él, medio aplastado, intentando poner orden a su maraña de papeles. Por primera vez me fijé en su cara. Era mayor de lo que me imaginaba, el pelo engominado se le había despeinado, los grandes ojos castaños y las pobladas cejas daban una impresión de abandono a su delgada cara de mentón cuadrado, como de papel. Esos ojos desesperados con las cejas enarcadas buscaban un orden y un sentido a sus papeles sin numerar, me pareció una persona tremendamente débil, indefensa e insegura que se perdía en la inmensidad de un traje azul marino. Tardó tres paradas en poner orden a todo y hasta la quinta no cesó de mirar el reloj, de buscar el nombre de la estación de su destino. Seguramente lo que esperaba era un milagro, tele transportarse para llegar más rápido. Sin embargo el tren caprichoso no reanudaba la marcha y la voz robótica de una señora nos invitó a salir del mismo para la desesperación del desquiciado individuo.
Aunque en un principio me hiciera gracia, la verdad es que me fastidió. Salí del metro y le vi caminar a toda prisa en busca de la salida. Emergí a la superficie donde estudié los recorridos del bus en una estación poblada de gente. La historia del señor que se desarmaba me ayudó a despejar la mente del día duro que me esperaba mientras veía Barcelona amanecer desde el asiento del autobus. Me bajé veinte minutos más tarde de lo esperado y un poco más adelante vi que de un taxi salía él, hablando por teléfono y camino de la acera se tropezó con el bordillo. Esta vez tuvo suerte, mantuvo el equilibrio pero el móvil salió volando y se desarmó en varias piezas al golpear el suelo. Lo recogió, lo montó y se irguió sujetando con una mano la carpeta y con la otra la bolsa, era más alto de lo que me había parecido antes.
Las curiosidades de la vida le hicieron entrar poco antes que yo en el mismo edificio.
Subí a la novena planta donde abracé a mi persona de confianza, me guió hasta su despacho y dijo: “Te presento a tu abogado, es una máquina. Serio, firme, seguro y controlado”. Sonreí al verle. Él alineó los papeles, se levantó poniendo un falso semblante serio y seguro, digno se colocó la chaqueta y me tendió la mano.
Se la estreché intuyendo que perdería el juicio.
Ante su situación le dejé pasar, me miró apenas un instante, de pasada, pero en el fondo sé que me estaba infinitamente agradecido. Metió su tarjeta en la ranura, pero apretó demasiado y la arrugó, la máquina se la escupió, la miró con desesperación y odio, le cambió el sentido y la volvió a meter, ahora el torno sí le dio paso, pero él fue demasiado rápido y chocó directamente contra la barra de hierro antes de desbloquearse. Su gesto, visto desde detrás, me dio a entender que se estaría acordando de sus muslos al menos un tiempo. En la segunda intentona sí pasó. Leyó las indicaciones de las vías y giró a la izquierda. Yo que entré justo detrás de él, seguí mi camino, contrario al suyo, y traté de imaginar qué cosa tan urgente le hacía ir tan descontrolado. Súbitamente me adelantó a toda prisa maldiciéndose por su error.
Corría un poco patizambo y descoordinado, sin duda por la bolsa que le colgaba del hombro que debía contener un portátil bastante pesado, los zapatos con la suela gastada tampoco le debían ayudar. Mi vista le perdió cuando el túnel del metro hizo su giro y oí el ruido del tren llegar. Yo no tenía ninguna intención de correr a pesar de tener algo de prisa, así que cogería el siguiente con la certeza de que ya no volvería a ver a aquel individuo. Me sorprendí al verle recogiendo un gran montón de papeles del suelo mientras una chica de unos catorce años se intentaba levantar. Le tendí la mano a la chica mientras aquel señor decía un escueto “Lo siento” y comenzaba una carrera de unos 15 metros hacia unas puertas abiertas que lanzaban su agonizante pitido. La puerta se le cerró en las narices. Por mucho que apretara el botón no conseguiría abrirla y el tren comenzó su monótono andar.
Le pegó una patada al suelo, maldijo en varios idiomas y se puso a mirar en la dirección contraria por donde había visto marcharse su esperanza de llegar a tiempo. Esperaba una luz y el tiempo le debió parecer una eternidad en la que miró infinitas veces el reloj de pulsera metálica que llevaba en la muñeca derecha. A los cuatro minutos las puertas de un nuevo gusano se abrieron y se adentró en el interior con una velocidad asombrosa sin esperar a que la gente saliera y desocupara el tren, con lo que se llevó más de una mirada recriminatoria. Cuando me acomodé en mi esquina decidí no abrir mi libro y le busqué con la mirada. Tras un enorme señor ataviado con un abrigo de cuero negro se encontraba él, medio aplastado, intentando poner orden a su maraña de papeles. Por primera vez me fijé en su cara. Era mayor de lo que me imaginaba, el pelo engominado se le había despeinado, los grandes ojos castaños y las pobladas cejas daban una impresión de abandono a su delgada cara de mentón cuadrado, como de papel. Esos ojos desesperados con las cejas enarcadas buscaban un orden y un sentido a sus papeles sin numerar, me pareció una persona tremendamente débil, indefensa e insegura que se perdía en la inmensidad de un traje azul marino. Tardó tres paradas en poner orden a todo y hasta la quinta no cesó de mirar el reloj, de buscar el nombre de la estación de su destino. Seguramente lo que esperaba era un milagro, tele transportarse para llegar más rápido. Sin embargo el tren caprichoso no reanudaba la marcha y la voz robótica de una señora nos invitó a salir del mismo para la desesperación del desquiciado individuo.
Aunque en un principio me hiciera gracia, la verdad es que me fastidió. Salí del metro y le vi caminar a toda prisa en busca de la salida. Emergí a la superficie donde estudié los recorridos del bus en una estación poblada de gente. La historia del señor que se desarmaba me ayudó a despejar la mente del día duro que me esperaba mientras veía Barcelona amanecer desde el asiento del autobus. Me bajé veinte minutos más tarde de lo esperado y un poco más adelante vi que de un taxi salía él, hablando por teléfono y camino de la acera se tropezó con el bordillo. Esta vez tuvo suerte, mantuvo el equilibrio pero el móvil salió volando y se desarmó en varias piezas al golpear el suelo. Lo recogió, lo montó y se irguió sujetando con una mano la carpeta y con la otra la bolsa, era más alto de lo que me había parecido antes.
Las curiosidades de la vida le hicieron entrar poco antes que yo en el mismo edificio.
Subí a la novena planta donde abracé a mi persona de confianza, me guió hasta su despacho y dijo: “Te presento a tu abogado, es una máquina. Serio, firme, seguro y controlado”. Sonreí al verle. Él alineó los papeles, se levantó poniendo un falso semblante serio y seguro, digno se colocó la chaqueta y me tendió la mano.
Se la estreché intuyendo que perdería el juicio.
viernes, 8 de febrero de 2013
Llegando a San Valentín
Metro Tirso de Molina. 9,15hEstá sentada en su asiento con los ojos verdes perdidos en algún lugar entre el recuerdo y la esperanza. Aunque lo intenta disimular llora, y lo hace desconsoladamente en su interior.
Es guapa, lleva un piercing centrado en el labio superior y luce una melena de color cerveza. Sus vaqueros ajustados de ese color que no es ni gris ni negro sucio muestran una figura atlética. Sobre los hombros le pesa una chupa de cuero abierta y debajo una camiseta ancha color crema. Es joven pero hoy es aún más niña e indefensa.
Un sonido de gota de agua y se abalanza a su bolso del que saca su móvil con la esperanza de recibir un mensaje que... pero tras un segundo de lectura se le rompe la cara, el gesto, el corazón y el alma. Le brota un sollozo disimulado y una lágrima intrépida se lanza al vacío de su mejilla.
La seca rápidamente, suspira y se pide calma. Traga. Sale lo más digna que puede del metro.
Pero yo la he visto, yo sé que no tendrá flores en San Valentín.
Escrito para abrir debate acerca de San Valentín en Iniciativa Abierta
viernes, 21 de diciembre de 2012
La ducha de Laura
Laura se miró los pies mientras se duchaba. El agua caliente, casi quemando, se
escurría entre sus pies arrastrando la espuma y algunos pelos caídos de
su melena rubia. Pasó las manos por su vientre y lo apretó fuerte,
intentando exprimirse la grasa. Deseaba en su mundo imaginario que toda
esa asquerosidad que llevaba dentro saliera de su cuerpo y se la llevase el agua, junto con la
espuma, junto con los pelos, junto con toda la frustración que portaba en su vida.
Poco más tarde, ataviada con su toalla despejó un poco de vaho del espejo y se miró la papada, los mofletes y las mollas de los brazos. Se deshizo de la toalla y observó con asco los lomitos de la cintura, la grasa de los muslos y su culo.
Ese espejo le escupía verdades que odiaba a sus 19 años.
Llena de ira y desesperación se montó en el peso: 37,8Kg
Poco más tarde, ataviada con su toalla despejó un poco de vaho del espejo y se miró la papada, los mofletes y las mollas de los brazos. Se deshizo de la toalla y observó con asco los lomitos de la cintura, la grasa de los muslos y su culo.
Ese espejo le escupía verdades que odiaba a sus 19 años.
Llena de ira y desesperación se montó en el peso: 37,8Kg
martes, 13 de noviembre de 2012
Mi primer tattoo
Cuando cumplí 15 años le dije a mi madre que me quería hacer un tatuaje, ella me dijo que me echaría de casa. Sé que era un farol, que no lo hubiera hecho, pero pasaron los años y le prometí que mientras viviera en su casa no me marcaría.Me he independizado hace menos de un mes y lo primero que he hecho ha sido organizarlo todo. Primero intenté que me lo hiciera María Cabañas de Customizarte Tattoo pero tenía mucha cola al ser tan extremadamente buena y famosa (me daban fecha para el 20 de diciembre). Un colega, me recomendó acercarme a Por Siempre Tatto (c/Fuencarral 43, Madrid) para informarme, y eso hice y salí pintado.
¿Duele?
En primer lugar quiero aclarar que no duele, salvo en algunos puntos un poco críticos. Pica un poco a posteriori, pero nada serio.
Cuidados
Es importante seguir con los cuidados indicados: lavarlo al menos 3 veces al día con agua y jabón neutro, no secarlo nunca con toalla (con poner un poco de papel de cocina encima y un par de minutos al aire es suficiente), poner Bepanthol en abundancia y llevarlo bien tapado los tres primeros días con film transparente. Después, sobre todo, ¡no quitarse las costras ni rascarse!, seguir con el Bepanthol una semana más y tras esa semana hidratarlo con crema hidratante neutra.
Me han preguntado qué significa y por qué lo he puesto en esa orientación, y os respondo:
Es un tattoo para mi, para recordar que siempre hay un lugar feliz, un lugar para soñar, un lugar donde no se rinden cuentas a nadie y donde todas mis fantasías se convierten en realidad. Pero me lo he hecho ahí porque no me da miedo que la gente sepa que tengo un lugar así, un mundo interior. Cuando tenga momentos malos, podré mirar mi muñeca y respirar y siempre sabré que todo irá a mejor.
El diseño es cortesía de mi hermana Fire @icelola2MX, así que en verdad cada vez que lea mi Maidea, también pensaré en ella.
Os dejo el video de cómo fue, creo que es interesante.
PD- Quiero un tattoo de María Cabañas y lo tendré, os lo aseguro.
lunes, 1 de octubre de 2012
Ha llegado el momento
Desde hace unos días circula esto por la red.
Vivimos en un mundo donde todo lo que nos vendieron es una mentira.
No existe el bienestar, no existe la justicia, no existe la política... en definitiva no existe la sociedad tal y como la entendíamos.
Hoy vivimos en un sistema donde para algunos todo vale porque nunca pagarán sus deudas, donde políticos que incumplen sus programas se creen en derecho a ello, donde personas que llevan a bancos y cajas a la ruina son indemnizadas.
Toda esa gente es la violenta, no tú o yo que nos limitamos a protestar sin la fe de poder cambiar todo esto por los medios razonables, legales y, en definitiva, deseables.
Mi enfado se ha convertido en desidia al ver que vamos hacia un precipicio orquestado, también, por los medios de comunicación que mienten, se venden e informan en un porcentaje 50%, 50% y 0% respectivamente.
Por eso creo que cualquier cosa que difiera de lo que tenemos me vale, y es que nunca he sido de los que siguen el refrán "mejor malo conocido que bueno por conocer".
Ha llegado el momento de romper la baraja, se acabó el tenerme cual cordero manso, defenderé y justificaré cualquier cosa que me saque de este estado de aletargamiento social porque violencia es lo que practican con mis derechos que tanta sangre costó.
No se ha roto España, han reventado el mundo y yo lo quiero reconquistar.
A ver quién me para.
Jorge Caprile
viernes, 18 de mayo de 2012
Castañas vs Rubias
Un viernes 18 de mayo de 2012 cualquiera, a las 9:30AM en la línea marrón del Metro de Madrid, he sido testigo del nuevo EpicWin de las castañas frente a las rubias.
- Castaña desgarbada con vaqueros rotos, camiseta de tirantes naranja y zapatillas de tela blancas se levanta de su asiento en el metro.
- Rubia de bote pijaza, con vestidito rojo, mejillas coloreadas, uñas de los pies pintadas a juego con las de las manos a juego con el vestido a juego con el color de los labios y bolso Loewe se abalanza hacia el hueco.
- La castaña le ofrece su asiento a un viejecillo que le devuelve una encantadora sonrisa y se acerca torpemente al asiento aún vacío.
- Coitus interruptus de la rubia que se queda atónita ante la llegada del hombre que le va a arrebatar su comodidad.
- El abuelo le agradece el gesto a la castaña ante la consternación de la rubia y se sienta.
- La rubia se queda de pie, al lado del abuelo, apoyada contra la pared, mirando con odio a la castaña que la ha derrotado.
- Cuatro paradas de metro después salen del vagón los tres juntos...
- Y yo me paso de parada por ponerme a escribir esto.
El caso es que es una guerra eterna la que viven las rubias con el resto de la humanidad, hoy ha vuelto a ganar mi equipo. ¡Oh Yeah!
- Castaña desgarbada con vaqueros rotos, camiseta de tirantes naranja y zapatillas de tela blancas se levanta de su asiento en el metro.
- Rubia de bote pijaza, con vestidito rojo, mejillas coloreadas, uñas de los pies pintadas a juego con las de las manos a juego con el vestido a juego con el color de los labios y bolso Loewe se abalanza hacia el hueco.
- La castaña le ofrece su asiento a un viejecillo que le devuelve una encantadora sonrisa y se acerca torpemente al asiento aún vacío.
- Coitus interruptus de la rubia que se queda atónita ante la llegada del hombre que le va a arrebatar su comodidad.
- El abuelo le agradece el gesto a la castaña ante la consternación de la rubia y se sienta.
- La rubia se queda de pie, al lado del abuelo, apoyada contra la pared, mirando con odio a la castaña que la ha derrotado.
- Cuatro paradas de metro después salen del vagón los tres juntos...
- Y yo me paso de parada por ponerme a escribir esto.
El caso es que es una guerra eterna la que viven las rubias con el resto de la humanidad, hoy ha vuelto a ganar mi equipo. ¡Oh Yeah!
miércoles, 28 de marzo de 2012
lunes, 19 de marzo de 2012
Disertaciones gratuitas acerca del frikismo
Expongo aquí una teoría elaborada con una querida amiga de este inframundo al que considero que pertenezco.
Axiomas irrefutables:
1- Ser friki es bueno.
2- El friki vulgaris niega ser friki.
3- El friki vulgaris es un ser muy susceptible al ser señalado como friki.
4- El friki supremo acepta ser friki y se enorgullece de ello.
Teorema Caprilianofriki:
1- Los "Grupúsculos" son pequeñas congregaciones de frikis, normalmente que comparten un lugar geográfico, y que tienen entre sí un lazo de unión porque tienen algo en común. Pertenecen todos ellos a una subespecie.
2- Los miembros de un "Grupúsculo" ven a los miembros de otros "Grupúsculos" como seres extraños e insorpotables.
3- Un friki se mostrará hostil ante otro friki que no pertenezca a su grupúsculo o comparta frikez con su grupúsculo.
4- Existen determinadas zonas geográficas donde hay una mayor congregación de frikis.
5- Por alguna extraña razón, yo siempre encuentro esos lugares.
Axioma irrefutable II:
1- Todo esto es cierto.
Axiomas irrefutables:
1- Ser friki es bueno.
2- El friki vulgaris niega ser friki.
3- El friki vulgaris es un ser muy susceptible al ser señalado como friki.
4- El friki supremo acepta ser friki y se enorgullece de ello.
Teorema Caprilianofriki:
1- Los "Grupúsculos" son pequeñas congregaciones de frikis, normalmente que comparten un lugar geográfico, y que tienen entre sí un lazo de unión porque tienen algo en común. Pertenecen todos ellos a una subespecie.
2- Los miembros de un "Grupúsculo" ven a los miembros de otros "Grupúsculos" como seres extraños e insorpotables.
3- Un friki se mostrará hostil ante otro friki que no pertenezca a su grupúsculo o comparta frikez con su grupúsculo.
4- Existen determinadas zonas geográficas donde hay una mayor congregación de frikis.
5- Por alguna extraña razón, yo siempre encuentro esos lugares.
Axioma irrefutable II:
1- Todo esto es cierto.
viernes, 9 de marzo de 2012
Try Jumping, hace falta un buen actor
Un sábado cualquiera de domingo sales por Torrelodones a dar una vuelta en bici con un colega y se convierte en una idea... hacer un vídeo de Mountain Bike
Tras haber "bosqueado" con la bici por inhóspitos lugares acabas en un pequeño bikepark que hay cerca de las vías del tren e improvisas un vídeo con el sueño de llamar a algún pro para hacer algo digno.
Queda demostrada la importancia de la calidad de los actores en las producciones... o al menos, la importancia de que se atrevan a saltar.
Tras haber "bosqueado" con la bici por inhóspitos lugares acabas en un pequeño bikepark que hay cerca de las vías del tren e improvisas un vídeo con el sueño de llamar a algún pro para hacer algo digno.
Queda demostrada la importancia de la calidad de los actores en las producciones... o al menos, la importancia de que se atrevan a saltar.
jueves, 8 de marzo de 2012
Mi alma de runner
Ayer decidí que voy a empezar a correr.
Me he hecho un planning de ejercicios:
- 5 minutos de estiramientos.
- 5 minutos de carrera de calentamiento.
- 20 minutos de carrera continua.
- 20 minutos de ejercicios en gimnasio de exterior.
Ayer lo dejé todo preparado para empezar hoy. Las zapatillas, el pantalón, los calcetines, la sudadera, la alarma del móvil a las 7:00AM para mi hora de ejercicios matutina y mis sueños de ponerme en forma y conseguir un SixPack.
Cuando esta mañana ha sonado la alarma me he estirado, he cogido el móvil, he cambiado la hora de la alarma a las 8:00AM y me he vuelto a dormir para seguir soñando con ponerme en forma y mi SixPack.
¡Qué bonito es soñar!
Me he hecho un planning de ejercicios:
- 5 minutos de estiramientos.
- 5 minutos de carrera de calentamiento.
- 20 minutos de carrera continua.
- 20 minutos de ejercicios en gimnasio de exterior.
Ayer lo dejé todo preparado para empezar hoy. Las zapatillas, el pantalón, los calcetines, la sudadera, la alarma del móvil a las 7:00AM para mi hora de ejercicios matutina y mis sueños de ponerme en forma y conseguir un SixPack.
Cuando esta mañana ha sonado la alarma me he estirado, he cogido el móvil, he cambiado la hora de la alarma a las 8:00AM y me he vuelto a dormir para seguir soñando con ponerme en forma y mi SixPack.
¡Qué bonito es soñar!
miércoles, 8 de febrero de 2012
viernes, 27 de enero de 2012
Un poco de élfico
Hermanos de la tierra media, hoy os presentamos un breve curso acelerado de élfico.
A la derecha mostramos la transcripción de cada letra del alfabeto latino al lenguaje élfico. Las normas son sencillas:
- Los símbolos que simbolizan vocales irán sobre la consonante anterior o, en caso de no haber, sobre una barra vertical.
A la derecha mostramos la transcripción de cada letra del alfabeto latino al lenguaje élfico. Las normas son sencillas:
- Los símbolos que simbolizan vocales irán sobre la consonante anterior o, en caso de no haber, sobre una barra vertical.
- Los espacios se utilizan como en el alfabeto latino.
- No existen símbolos de puntuación (se usan diferentes entonaciones).
Cómo podéis comprobar, es bastante sencillo comenzar a transcribir palabras del castellano al élfico.
Pero si queréis profundizar un poco más, si queréis de verdad envolveros en el mundo élfico es imprescindible este documento (pincha aquí para ver y descargar): un diccionario Español-Élfico con todas las normas y los usos.
Después de leerlo cuando vayáis al set de Peter Jackson en Nueva Zelanda donde se está finalizando "El Hobbit" os podréis entender con todos los que allí ya trabajan, ya que el élfico es el idioma oficial de allí.
Después de leerlo cuando vayáis al set de Peter Jackson en Nueva Zelanda donde se está finalizando "El Hobbit" os podréis entender con todos los que allí ya trabajan, ya que el élfico es el idioma oficial de allí.
Por último, ¿tienes curiosidad por saber cómo te llamas en élfico? Pincha aquí y busca tu nombre.
miércoles, 25 de enero de 2012
La guarida del Sith
He fichado por la guarida del Sith y este es mi primer post.
http://www.laguaridadelsith.com/2012/01/y-spider-man-se-reinventa.html
http://www.laguaridadelsith.com/2012/01/y-spider-man-se-reinventa.html
martes, 27 de diciembre de 2011
jueves, 22 de diciembre de 2011
Teresa de Calcuta, otro punto de vista
Agnes Gonxha Bojaxhiu nació en Uskub, Imperio Otomano - actual Skopie, Macedonia -, el 26 de agosto de 1910 y falleció a los 87 años de edad en Calcuta, India, el 5 de septiembre de 1997 aunque todos la conocéis como "Madre Teresa de Calcuta".
Fue una monja católica de origen albanés que fundó la congregación de las Misioneras de la Caridad en Calcuta en 1950. Durante más de 45 años atendió a pobres, enfermos, huérfanos y moribundos, al mismo tiempo que guiaba la expansión de su congregación, primeramente en la India y luego en otros países del mundo. Tras su muerte, fue beatificada por el papa Juan Pablo II. Parece un currículum intachable, sin embargo el periodista recientemente fallecido Christopher Hitchens le dedicó el documental que nos da un punto de visto desconocido para la mayoría. La parte oscura de sus principios morales, la parte política, la parte peligrosa, la parte religiosa...
Fue una monja católica de origen albanés que fundó la congregación de las Misioneras de la Caridad en Calcuta en 1950. Durante más de 45 años atendió a pobres, enfermos, huérfanos y moribundos, al mismo tiempo que guiaba la expansión de su congregación, primeramente en la India y luego en otros países del mundo. Tras su muerte, fue beatificada por el papa Juan Pablo II. Parece un currículum intachable, sin embargo el periodista recientemente fallecido Christopher Hitchens le dedicó el documental que nos da un punto de visto desconocido para la mayoría. La parte oscura de sus principios morales, la parte política, la parte peligrosa, la parte religiosa...
jueves, 17 de noviembre de 2011
Recién leído: El temor de un hombre sabio
Necesito madurar un poco lo que voy a decir acerca de este libro. Necesito saber qué os puedo contar y no contar para no desvelar nada de esta maravillosa obra de arte. "El temor de un hombre sabio" es un interludio entre "El nombre del viento" y la tercera parte de esta historia "La puertas de piedra" y espero que no me sepa a poco. No sé si Rothfuss va a ser capaz de cerrar todo el círculo.
Es sencillamente fascinante.
jueves, 29 de septiembre de 2011
Los problemas de nuestra sociedad (II) El Empleo
El desempleo sube y seguirá subiendo y la riqueza no se va a repartir. No hay que ser un especialista, ni un técnico, ni un analista, ni un Cum Laude para llegar a esta reflexión basada en estos datos.
- Cada vez somos más personas en el mundo. De hecho la población en el mundo se ha duplicado en los últimos 50 años. Como cada vez somos más, se necesitan más cosas (alimentos, ropa, complementos...)
- Cada vez hay más puestos de trabajo sustituidos por máquinas/tecnología.
- Por tanto, cada vez va a haber más desempleados: Aumenta la población y se reduce la cantidad de empleo humano.
- ¿Quién se va a enriquecer? Los propietarios de las máquinas/tecnología, los que financien a esos propietarios y los que suministren la energía (ya que las máquinas viven de esa energía).
Es inevitable darse cuenta de que la situación va a ir cada vez mejor para unos, que cuando sienten un leve crack (como esta crisis) simplemente ven cómo se reducen sus beneficios, y peor para otros: todos los demás.
Detección de problema y solución
Por tanto, el problema es o que hay demasiadas máquinas o que somos demasiados. Como lo primero no lo vamos a querer ni poder cambiar ya que sería muy difícil renunciar a la tecnología y la solución sería atacar a las máquinas (algo que incluso a mi me resulta de Ciencia Ficción) el problema es que vivimos demasiado por lo que creamos un nuevo objetivo: Reducir la esperanza de vida.
Si el objetivo es este, todas las medidas adoptadas por todos los gobiernos van en la dirección equivocada. Recuperemos el tabaco, aumentemos la velocidad en carreteras, legalicemos las drogas, eliminemos la tasa de alcoholemia al volante, fomentemos las ligaduras de trompas, los abortos y las vasectomías, reduzcamos el personal sanitario, no curemos las enfermedades graves, reinstauremos la pena de muerte, hagamos controles de natalidad y montemos un nuevo juego en los estadios: Gladiadores
- Curiosamente es la misma conclusión de Los problemas de nuestra sociedad (I)
- Cada vez somos más personas en el mundo. De hecho la población en el mundo se ha duplicado en los últimos 50 años. Como cada vez somos más, se necesitan más cosas (alimentos, ropa, complementos...)
- Cada vez hay más puestos de trabajo sustituidos por máquinas/tecnología.
- Por tanto, cada vez va a haber más desempleados: Aumenta la población y se reduce la cantidad de empleo humano.
- ¿Quién se va a enriquecer? Los propietarios de las máquinas/tecnología, los que financien a esos propietarios y los que suministren la energía (ya que las máquinas viven de esa energía).
Es inevitable darse cuenta de que la situación va a ir cada vez mejor para unos, que cuando sienten un leve crack (como esta crisis) simplemente ven cómo se reducen sus beneficios, y peor para otros: todos los demás.
Detección de problema y solución
Por tanto, el problema es o que hay demasiadas máquinas o que somos demasiados. Como lo primero no lo vamos a querer ni poder cambiar ya que sería muy difícil renunciar a la tecnología y la solución sería atacar a las máquinas (algo que incluso a mi me resulta de Ciencia Ficción) el problema es que vivimos demasiado por lo que creamos un nuevo objetivo: Reducir la esperanza de vida.
Si el objetivo es este, todas las medidas adoptadas por todos los gobiernos van en la dirección equivocada. Recuperemos el tabaco, aumentemos la velocidad en carreteras, legalicemos las drogas, eliminemos la tasa de alcoholemia al volante, fomentemos las ligaduras de trompas, los abortos y las vasectomías, reduzcamos el personal sanitario, no curemos las enfermedades graves, reinstauremos la pena de muerte, hagamos controles de natalidad y montemos un nuevo juego en los estadios: Gladiadores
- Curiosamente es la misma conclusión de Los problemas de nuestra sociedad (I)
lunes, 25 de julio de 2011
De princesas, o no
Priscila paseaba por los campos del reinado mágico de Ponfenorte del que su padre era un honrado y querido rey. Priscila correteaba con su peinado de princesa sobre el que relucía una corona de princesa, con su vestido rosa de princesa, con sus relucientes zapatos de princesa y su belleza fascinante de princesa.
Sonreía e iluminaba a todo cuanto ella quería mientras correteaba por los campos. Por allí por donde pasaba brotaban florecillas que adornaban el mónotono verde frondoso de los campos. Se acercó al río, donde ocurrían las cosas más mágicas de todo el reinado, pues era donde iban a parar todos los sobrantes de las pociones del gran mago Lopulo, amigo y consejero del rey.
Allí se encontró con un enorme, feo y verde sapo que lucía una corona de príncipe. El sapo, en vez de croar, habló.
- ¡Vos sois la Princesa Priscila! ¡La más bella entre las bellas! Yo soy el Príncipe Carlo, me he visto atacado por el malévolo rey oscuro que pretende evitar nuestra boda con el objetivo de casar a su hijo contigo. ¡Si me besas se deshará el conjuro y podremos ser felices!
Y ella le besó, esperando a que una mágica transformación convirtiera a Carlo en el joven guapo que siempre había sido, pero no pasó nada. Simplemente un desagradable sabor a sapo feo y gordo se apoderó de su paladar. Priscila entró en cólera.
- ¡Me has engañado! ¡Maldito bicho asqueroso! ¡Eres un engañaprincesas y todo el poder de Lopulo recaerá sobre ti!
Todo se ensombreció, nubarrones negros aparecieron de la nada y las flores se convirtieron en zarzas con pinchos afilados, hasta que el sapo habló.
- Perdona, guapita, yo sí sé que soy un príncipe. ¡La que no debes ser princesa eres tú pues solo una princesa de verdad deshace el conjuro!
Priscila se quedó blanca. Primero le entró una gran duda y posteriormente un miedo terrible la invadió... ¿qué sería de ella si eso fuera cierto y todo el mundo descubriera que no era una princesa real, que no era la heredera? Ella no había sido capaz de deshacer el hechizo que únicamente una princesa real desharía. Solo había una criatura que lo sabía: el sapo.
Cogió al sapo y lo escondió bajo su capa con la determinación de que nadie lo encontrara.
- Te esconderé donde nadie te encuentre.
- No funcionará, todo mi reinado me está buscando.
"Tiene razón" pensó ella... "al final le encontrarán y me descubrirán", tras ese pensamiento se le cambió el gesto en la cara. Lo que era miedo se convirtió en seguridad, en apenas un segundo su traje rosa se convirtió en una túnica negra y comenzó a estrangular al sapo. El sapo gordo, feo y verde se fue volviendo azul, la lengua larga de sapo estaba fuera de la boca y los ojos casi desorbitados. Las uñas de Priscila crecían por momentos.
- Be... be... besa... ¡BÉSAME! - Fue lo último que pudo decir el sapo antes de exhalar su último aliento.
Ella se sorprendió al escuchar esa última palabra. El sapo yacía muerto. Se puso a llorar, no pudo evitar darle la última voluntad al sapo y le besó. Y la magia apareció y el sapo recobró vida, y se fue transformando poco a poco en el Príncipe Carlo, guapo, elegante, con su piel de príncipe y sus gestos de príncipe. Priscila, asombrada, seguía llorando.
- ¿Qué ha pasado?
- Hiciste lo necesario para ser la princesa.
- ¿Cómo es posible?
- ¿Cómo crees que nació el primer rey? No nació siendo el heredero de nada, simplemente hizo lo necesario para ser un rey.
- Si ha de ser así, no quiero ser princesa nunca más.
Sonreía e iluminaba a todo cuanto ella quería mientras correteaba por los campos. Por allí por donde pasaba brotaban florecillas que adornaban el mónotono verde frondoso de los campos. Se acercó al río, donde ocurrían las cosas más mágicas de todo el reinado, pues era donde iban a parar todos los sobrantes de las pociones del gran mago Lopulo, amigo y consejero del rey.
Allí se encontró con un enorme, feo y verde sapo que lucía una corona de príncipe. El sapo, en vez de croar, habló.
- ¡Vos sois la Princesa Priscila! ¡La más bella entre las bellas! Yo soy el Príncipe Carlo, me he visto atacado por el malévolo rey oscuro que pretende evitar nuestra boda con el objetivo de casar a su hijo contigo. ¡Si me besas se deshará el conjuro y podremos ser felices!
Y ella le besó, esperando a que una mágica transformación convirtiera a Carlo en el joven guapo que siempre había sido, pero no pasó nada. Simplemente un desagradable sabor a sapo feo y gordo se apoderó de su paladar. Priscila entró en cólera.
- ¡Me has engañado! ¡Maldito bicho asqueroso! ¡Eres un engañaprincesas y todo el poder de Lopulo recaerá sobre ti!
Todo se ensombreció, nubarrones negros aparecieron de la nada y las flores se convirtieron en zarzas con pinchos afilados, hasta que el sapo habló.
- Perdona, guapita, yo sí sé que soy un príncipe. ¡La que no debes ser princesa eres tú pues solo una princesa de verdad deshace el conjuro!
Priscila se quedó blanca. Primero le entró una gran duda y posteriormente un miedo terrible la invadió... ¿qué sería de ella si eso fuera cierto y todo el mundo descubriera que no era una princesa real, que no era la heredera? Ella no había sido capaz de deshacer el hechizo que únicamente una princesa real desharía. Solo había una criatura que lo sabía: el sapo.
Cogió al sapo y lo escondió bajo su capa con la determinación de que nadie lo encontrara.
- Te esconderé donde nadie te encuentre.
- No funcionará, todo mi reinado me está buscando.
"Tiene razón" pensó ella... "al final le encontrarán y me descubrirán", tras ese pensamiento se le cambió el gesto en la cara. Lo que era miedo se convirtió en seguridad, en apenas un segundo su traje rosa se convirtió en una túnica negra y comenzó a estrangular al sapo. El sapo gordo, feo y verde se fue volviendo azul, la lengua larga de sapo estaba fuera de la boca y los ojos casi desorbitados. Las uñas de Priscila crecían por momentos.
- Be... be... besa... ¡BÉSAME! - Fue lo último que pudo decir el sapo antes de exhalar su último aliento.
Ella se sorprendió al escuchar esa última palabra. El sapo yacía muerto. Se puso a llorar, no pudo evitar darle la última voluntad al sapo y le besó. Y la magia apareció y el sapo recobró vida, y se fue transformando poco a poco en el Príncipe Carlo, guapo, elegante, con su piel de príncipe y sus gestos de príncipe. Priscila, asombrada, seguía llorando.
- ¿Qué ha pasado?
- Hiciste lo necesario para ser la princesa.
- ¿Cómo es posible?
- ¿Cómo crees que nació el primer rey? No nació siendo el heredero de nada, simplemente hizo lo necesario para ser un rey.
- Si ha de ser así, no quiero ser princesa nunca más.
domingo, 24 de julio de 2011
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